viernes, 5 de abril de 2013

¿Es posible el colapso de Internet?

Desde el surgimiento de ARPANET a mediados de los años 60 el crecimiento e interconexión de computadores ha ido creciendo en una forma nunca pensada.
ARPANET conectaba solamente cuatro nodos entre si, cifra increíblemente irrisoria si se piensa en los más de 3000 millones de hosts conectados hoy a Internet.

La llegada del sistema operativo Windows 95 de la empresa Microsoft y el protocolo HTML contribuyeron enormemente a esta expansión, haciendo las cosas realmente fáciles para los usuarios.

Actualmente no solamente encontramos millones de PC’s conectadas a Internet, sino también cualquier otro dispositivo con la capacidad de hacerlo como son notebooks, teléfonos celulares, tablets, smartphones, impresoras y cámaras de video, solo por mencionar algunos. Sin embargo este crecimiento incontenible de distintos dispositivos conectados ha llevado al agotamiento de las direcciones de red.

El protocolo que maneja Internet para la asignación de direcciones es IPv4. Un protocolo de 32 bits capaz de direccionar aproximadamente 4300 millones de hosts. Si a esto restamos las direcciones de rangos reservadas para redes privadas el panorama es aún menos alentador. El agotamiento de las direcciones IP es un hecho cierto y concreto que generará la detención del crecimiento de Internet, pérdidas millonarias y fallas generales en el intercomunicado mundo actual.

Una solución brindada provisoriamente fueron la creación de subredes, máscaras de subredes y la utilización de direcciones sin clase. Más tarde la aparición de NAT (la traducción de direcciones de red) y el solapamiento IP permitieron la conexión de millones de computadores a través de una única dirección IP. Sin embargo todas estas fueron medidas que no hicieron más que retrasar lo inevitable. Los días de IPv4 habían llegado a su fin.

La solución real y efectiva llega de la mano de IPv6 un nuevo protocolo capaz de direccionar 128 bits. Esto significa que IPv6 puede generar la friolera cantidad de  340 sextillones de direcciones IP. Además de mayor espacio de direccionamiento, este protocolo ofrece mayor seguridad, calidad de servicio (QoS), ampliabilidad y cabeceras simplificadas.

A diferencia de IPv4 que utiliza notación decimal y separación por puntos (.) por cada octeto,  IPv6 utiliza notación hexadecimal que permite representación de mayor cantidad de datos en menos espacio y separación de dos puntos (:) por cada dos octetos, es decir 16 bits.

Para realizar la implementación de IPv6 se necesita hardware y software compatibles con la nueva versión. En cuanto a sistemas operativos, Linux ofrece IPv6 nativo desde su kernel 2.1.7 (1996), Windows desde XP SP2 en adelante. El hardware de red prácticamente no necesitará actualizarse en cuanto a las controladoras de red, pero si deberán actualizarse los modems y ruteadores, como así también las impresoras de red y cámaras IP.

La transición a IPv6 es inevitable y no debe retrasarse. Grandes empresas como Yahoo!, Google, Youtube y MSN entre otras ya han implementado IPv6 en sus servidores. En Argentina, Telecom SA y Telecentro SA están en fase de implementación. Es de esperar que los ISP locales también comiencen a hacerlo para no generar ralentizaciones y cuellos de botella (realizando tunneling IPv4 over IPv6) en el tráfico a través de la Gran Red de Redes.

Hemos hablado mucho sobre IPv6, ¿Qué habrá sucedido con IPv5?